El músico y escritor Laureano
Fuentes Matons recogió en su libro "Las artes en Santiago de Cuba"
publicado en 1893 la canción Son de la Ma´Teodora, considerándola
como el primer son conocido, porque están presentes características del género del son cubano, como lo es
el diálogo entre solista y coro.
Si bien presenta elementos de música bantú y española, el son surge en la región
oriental de Cuba4 a finales del siglo XIX.
Su origen está íntimamente vinculado al Changüi,
considerado como el ritmo madre del son. En 1892, el tresista baracoense de
ascendencia haitiana Nené Manfugás5 lo lleva del monte a los
carnavales de Santiago de Cuba.6
El son llegó de Oriente a La Habana alrededor del 1909, probablemente debido
al traslado de los soldados del ejército permanente. El "Cuarteto
Oriental", creado en 1916 y que en 1918 se convirtió en el Sexteto Habanero,7 estableció el formato de las bandas
de son en lo adelante.
Con el establecimiento en la década de
1920 de la radiodifusión comercial, comenzó el auge y popularización del son,
siendo el Septeto Nacional de Ignacio Piñeiro uno de los principales
representantes de esta época. Piñeiro es el creador muchas composiciones
célebres como Échale salsita, primera vez que se usó la palabra
salsa para denominar a la música cubana.
El son evolucionó dando origen a otros
géneros como el son montuno, el mambo y la salsa, aunque aún es
interpretado por agrupaciones tradicionales en Cuba, Perú, Puerto Rico, Venezuela, Colombia, Estados Unidos, República Dominicana y Canarias.
Instrumentos
Los grupos soneros originalmente estaban
conformados por un tres cubano, (especie de guitarra de tres pares de
cuerdas), un bongó (que realizaba una
improvisación virtuosa constante), maracas, unas claves, y una marímbula
o marimba que hacía las veces de bajo en el son tradicional cubano. Más
tarde, se añadió guitarra, el contrabajo sustituyó la marímbula y se adicionó
la trompeta en 1927, elemento característico de
la formación de los septetos de son.
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